Durante más de veinte años, he observado que las mujeres suelen tomar decisiones más rápidas y claras sobre el bienestar familiar, actuando impulsadas por el amor y la visión del futuro. En el proceso de adquirir un seguro, frecuentemente son ellas quienes inician la conversación y toman la delantera. Aunque los hombres a veces se centran en gastos médicos menores, la realidad es que los costos de un accidente grave pueden alcanzar decenas de miles. Es crucial que las mujeres se posicionen y hablen sobre la protección familiar, priorizando la seguridad financiera y el cuidado de sus seres queridos.



